¿Sabías que la webcam nació de la necesidad de unos científicos de la Universidad de Cambridge de controlar la cafetera que tenían en el piso de abajo?
Solemos confundir ser creativo con tener carta blanca para hacer lo que nos dé la gana.
Sin embargo, los mejores inventos de la humanidad surgieron de las limitaciones, obstáculos o escasez de recursos.
Imagina que te dan un folio en blanco y te dicen: «dibuja lo que quieras, sin reglas».
Suena genial…al principio.
Porque después de varios minutos mirando el folio sin saber por dónde empezar, te bloqueas.
Pero si te dicen: «dibuja un dragón que quepa dentro de un círculo y que sea azul…», ¿a qué te resulta más fácil?
Los límites te obligan a pensar soluciones más concretas en vez de perderte en infinitas posibilidades.
Te obliga a decidir.
A cortar.
A quedarte con lo que funciona.
Con límites bien puestos (tema, audiencia, objetivo…) tu cerebro se enfoca y aparecen las mejores ideas.
Con los regalos corporativos pasa lo mismo.
Cuando tienes un objetivo concreto. Un público concreto. Un presupuesto concreto…
Es más fácil acertar.
No tienes que buscar el regalo «más creativo».
Tienes que encontrar el que mejor encaja dentro de tus límites.
Y eso es exactamente lo que hacemos nosotros.
Si te interesa…en el enlace.


