«Cuando haces algo diferente a lo que la gente espera, les das una nueva visión. Por supuesto que se van a quedar perplejos, y por supuesto que pensar más allá de lo establecido da miedo».
Estas palabras las dijo Carolyn Carlson, una de las primeras mujeres que cambió las cosas de verdad. Con acciones, no con lenguaje inclusivo.
Carolyn era una bailarina poco ortodoxa. Bailaba descalza, improvisaba y gesticulaba con las manos. Así que no estaba muy bien vista por el resto de la profesión.
La primera vez que visitó París apareció sin zapatillas y una mitad enloqueció, la otra mitad la abucheó. Y, por supuesto, los académicos la rechazaron.
Pero su representante lo vio claro… ¡No pares, que no dejen de abuchear!
Adivina quién llenó teatros…
O en quién se inspiran los bailarines modernos y qué nombre se recuerda.
En el mundo del marketing hay mucho purista imponiendo un montón de reglas.
Los regalos no influyen en la lealtad del cliente.
Los clientes no valoran los beneficios adicionales.
Solo las experiencias exclusivas (eventos) son efectivas para fidelizar clientes de alto valor.
Te diré algo.
En esta vida, solo hay dos cosas irrefutables, que la pizza con piña no es pizza y que la cerveza sin alcohol, no es cerveza…
Así que puedes quedarte sentado y esperar que tu competencia te demuestre lo contrario y luego criticarla.
O puedes adelantarte y ser tú al que los demás critiquen.


