Mira lo que les hacían a los influencers en 1587

Después de leer esto, vas a pensar: «pago poco».

O no.

De toda la vida de dios ha estado de moda encumbrar a ciertas personas.

Ahora los llamamos influencers pero en otra época lo que molaba era santificarlos. Venía el Papa, daba fe que eras un campeón y te ponían un día en el calendario.

Así fue hasta que sobre el 1500 lo de canonizar se les había ido de las manos.

No hacía falta ni andar sobre las aguas ni multiplicar panes ni nada.

–A ver, el siguiente, nombre

–Francisco.

–Francisco qué, que no tengo toda la mañana.

–De Asís.

–Muy bien, ¿qué ha hecho usted?

–Pues yo he hablado con mi perro.

–Ah, muy bien, ¿y qué más?

–Voy rapado solo por arriba.

–Adjudicado. 4 de Octubre.

Y claro, la gente se empezó a mosquear.

En 1587 el Papa Sixto V, ante los rumores de tongo, se inventó un nuevo papel en los procesos de santificación.

Aunque su nombre oficial era «promotor de la fe» enseguida se popularizó como «abogado del diablo» .

La nueva profesión, de la que todo el mundo hablaba, consistía en objetar y exigir pruebas a los candidatos a ser santificados (de ahí lo de abogado del diablo)

Pero la realidad era muy distinta.

El supuesto crítico era un clérigo más, sin demasiado interés en oponerse, así que se oponía, pero poco, y su flojo desempeño terminaba provocando el efecto contrario.

Casi era un tapado que terminaba haciendo buena a la otra parte.

En 2001 un estudio demostró que ese tipo de oposición débil produce el efecto contrario en una audiencia.

Es el «efecto abogado del diablo» y de ahí sale una maravillosa lección de ventas.

Ojo, porque esto ya no es para amateurs.

Al poco de empezar a mandar los emails de esta suscripción, alguien me escribió diciéndome que no se entendían, tildándome de listillo.

Podría haber escondido la crítica y haberme esforzado en escribir emails más fáciles de entender pero lo que hice fue convertirla en abogado del diablo.

Escribí un email exponiendo la crítica y debilitándola porque, según este efecto, al exponer y rebatir lo que consigues es que la audiencia tienda a ponerse de tu parte y a adoptar tu postura como correcta.

La investigación yanki encontró que esto se debía a que el jurado tiende a tomar menos en serio las críticas del abogado del diablo.

Es tu audiencia, tu casa, ¿a quién van a creer? Traes la crítica y la pones a trabajar para ti.

Es una de las mejores formas de desactivar objeciones y funciona infinitamente mejor que un testimonio edulcorado.

P.D.:  El papel de abogado del diablo estuvo vigente hasta 1983 que Juan Pablo segundo, te quiere todo el mundo, eliminó el puesto. Casi nada.

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